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Ocho mujeres que desafiaron las convenciones en el mundo del deporte

   MADRID, 8 Mar. (EUROPA PRESS) –

   Derribaron muros, abrieron puertas y se convirtieron en espejos para muchas mujeres. Hoy, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, queremos destacar a ocho deportistas que por sus logros y su lucha por la igualdad han llevado al deporte femenino a lo más alto.

   TERESA PORTELA, PRIMERA ESPAÑOLA EN SEIS JUEGOS

   A la piragüista Teresa Portela (Cangas, 1982) la gloria olímpica le ha sido esquiva; desde su debut en Sydney 2000, con 18 años, fue quinta en Atenas y Pekín, se quedó a las puertas del podio en Londres y terminó sexta en Río. En Tokio, haga lo que haga y aunque no consiga medalla, será histórica.

   Y es que con 38 años, la pontevedresa se convertirá, con su participación en K1 200, en la primera española en disputar seis ediciones de los Juegos, superando las cinco de Arantxa Sánchez Vicario, María José Rienda y María Peláez e igualando las de Manel Estiarte y Luis Álvarez Cervera.

   20 años después de su estreno olímpico y tras ser madre de una niña, ‘Teri’ buscará al fin justicia con una presea que se una a un extenso palmarés en el que figuran 15 medallas mundialistas y 17 europeas.

   TERESA PERALES, COLECCIONISTA DE MEDALLAS

   Desde que a los 19 años una neuropatía la paralizó de cintura para abajo, la nadadora paralímpica Teresa Perales (Zaragoza, 1975) centró sus objetivos en el agua. «Ya no sueño que ando», reconoció en una ocasión. Pero sí sueña que gana, y no se cansa de hacerlo.

   Lejos de las barreras de tierra firme, el líquido elemento le ha permitido coleccionar medallas de todos los colores. 20 preseas en Mundiales y 37 en Europeos adornan sus vitrinas, pero las que le han hecho pasar a la posteridad son las paralímpicas; en cinco citas, ha conquistado 26 que le han permitido convertirse en la deportista española, tanto masculina como femenina, con más medallas paralímpicas.

   Ni la juventud de sus rivales, a las que dobla en edad, han frenado la ambición de la nadadora de la sonrisa perenne, que promete guerra en Tokio. «Me retiraré cuando me ganen».

   MARISOL CASADO, PRESIDENTA POR LA IGUALDAD

   El hockey hierba y el atletismo marcaron sus primeros años, pero Marisol Casado (Madrid, 1956) estaba destinada a liderar. Participó en la creación de la Federación Española de Triatlón, cuando este ni se asomaba al prestigio del que goza actualmente, y siguió fomentándolo desde la Unión Europea de Triatlón.

   En 2008 se puso al frente de la Unión Internacional de Triatlón y se convirtió en la única mujer al frente de una federación internacional de deportes de verano, y una de las dos de todo el programa olímpico -junto a la escocesa Kate Caithness, de curling-. Con ella, el triatlón alcanzó su ‘boom’ actual.

   Elegida miembro del COI en 2010, Casado preside el Grupo de Trabajo del Proyecto de Revisión de la Igualdad de Género, desde donde ha elaborado 25 recomendaciones para alcanzar la paridad. Firme defensora de las cuotas, tanto en la práctica del deporte como en puestos directivos, aspira a que la presencia de la mujer se asiente al fin.

   BLANCA FERNÁNDEZ OCHOA, PIONERA SOBRE LA NIEVE

   Siguiendo la estela de su hermano Paco, hasta el momento único español que ha ganado un oro en unos Juegos Olímpicos de Invierno, Blanca Fernández Ochoa (Madrid, 1963; Cercedilla, 2019) se empeñó también en hacer historia.

   En el eslalon gigante de Vail grabó su nombre como el de la primera esquiadora nacional en ganar en la Copa del Mundo; le siguieron otros tres triunfos en la competición, y los Juegos de Lake Placid 1980, Sarajevo 1984 y Calgary 1988, antes de la cita que la hizo eterna.

   Aquel 1992 en Albertville, en una maravillosa jornada en los Alpes franceses, subió al Olimpo con su bronce en eslalon para convertirse en la única española con una presea en unos Juegos de Invierno. Su medalla fue la última para España hasta que Regino Hernández rompió la sequía de 25 años y 361 días con otro bronce en PyeongChang 2018.

   NAWAL EL MOUTAWAKEL, PRIMERA CAMPEONA OLÍMPICA ÁRABE

   Cuando en Los Angeles 1984 se estrenó la prueba de 400 metros vallas femeninos, pocos hubiesen apostado que sería la marroquí Nawal El Moutawakel (Casablanca, 1962), a pesar de su baja estatura, la que inscribiría su nombre como el de primera campeona de la modalidad.

   Al cruzar primera la meta, hizo doblemente historia: como la primera mujer de un país islámico en lograr una medalla olímpica y como primera africana en colgarse un oro. Por ello, el rey Hasán II decretó que todas las niñas nacidas aquel 8 de agosto debían llevar por nombre Nawal.

   Su éxito en la cita estadounidense le valió para abrir las puertas del deporte a la mujer árabe en sociedades terriblemente patriarcales. De su gloria en Los Angeles llegaron éxitos como los de la argelina Hassiba Boulmerka o la siria Ghada Shouaa, ambas campeonas olímpicas.

   ADA HEGERBERG, GOLES POR LA EQUIPARACIÓN

   Su llegada al Olympique de Lyon en 2014 le hizo pisar la élite del fútbol femenino. En las filas del conjunto francés, con el que ha conquistado todas las ligas disputadas y cuatro Champions consecutivas -competición en la que es la máxima anotadora histórica-, la noruega Ada Hegerberg (Molde, 1995) se ha convertido en referencia del balompié.

   De hecho, ostenta el honor de haber alzado en 2018 el primer Balón de Oro femenino, que no le ha aislado de su lucha por la igualdad. Sus diferencias con la federación noruega, a la que reclamó que ofreciese las mismas oportunidades a hombres y mujeres, motivaron que por primera vez un organismo futbolístico anunciase la equiparación salarial entre la selección masculina y la femenina. Pero a Hegerberg no le bastó.

   «No se trata de dinero», explicó, y aquel verano de 2017 abandonó la selección. Cumplió su palabra y no participó en el histórico Mundial de Francia 2019, donde sus compañeras, que llegaron a cuartos de final, sí cobraron lo mismo que los hombres.

   BILLIE JEAN KING O CUANDO EL FEMINISMO SE IMPUSO A RAQUETAZOS

   El exnúmero uno Bobby Riggs lamentó siempre haber retado a Billie Jean King (Long Beach, 1943) a aquel partido de tenis conocido como ‘la batalla de los sexos’. Él, machista reconocido y que ya había doblegado a Margaret Court, se vanagloriaba de la «superioridad del hombre sobre la mujer»; ella, feminista incansable, aceptó el duelo.

   Ante más de 50 millones de espectadores en Estados Unidos, King le humilló aquel 20 de septiembre de 1973: 6-4, 6-3 y 6-3. Riggs se recluyó en una habitación durante cuatro horas hasta que se atrevió a salir.

   Ese mismo año, su amenaza de boicotear el US Open por no ofrecer el mismo premio económico a hombres y mujeres provocó que el ‘grande’ se convirtiese en el primero en ofrecer las mismas retribuciones a sus participantes. 39 títulos de Grand Slam -12 individuales, 16 de dobles femenino y 11 de mixto- reinan en un palmarés en el que la lucha por la igualdad es el más brillante.

   JUTTA KLEINSCHMIDT, ÚNICA REINA DEL DAKAR

   Como física e ingeniera, Jutta Kleinschmidt (Colonia, 1962) dio sus primeros pasos en el mundo del motor diseñando vehículos para BMW, pero su lugar estaba dentro del coche. Debutó en rallys como copiloto de Jean-Louis Schlesser, que se convirtió en su pareja sentimental hasta que en el París-Dakar 1998 rompieron su relación de manera poco amistosa.

   La alemana inició entonces su aventura en solitario, que alcanzó su cenit en el Dakar de 2001. A bordo de un Mitsubishi, llegó con opciones a la última etapa, en la que su compañero de equipo Hiroshi Masuoka estaba en cabeza.

   Fue entonces cuando se cruzó de nuevo en su camino Schlesser, que realizó una maniobra ilegal sobre el japonés que le supuso una dura penalización. Su expareja cruzó la meta como ganadora, aunque tuvo que esperar casi dos meses para ver ratificado su triunfo, mientras Schlesser trataba de frenar su título. Kleinschmidt, en buena lid, inscribió su nombre como el de primera y única mujer en ganar el Dakar.

Visita la Fuente: Europa Press

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