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Las jornadas sobre la naturaleza tras la pandemia proponen asegurar la biodiversidad de los bosques

   ÁVILA, 27 May. (EUROPA PRESS) –

   Los bosques y la necesidad de «tender a sistemas de gestión forestal que aseguren su diversidad» es la propuesta formulada en las cuartas jornadas ‘La conservación de la naturaleza a partir del coronavirus’ que la Universidad Católica de Ávila organiza en colaboración con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

   El profesor doctor e ingeniero de Montes Fernando Herráez ha resaltado la figura del bosque como guardián de la biodiversidad desde la perspectiva productora del bosque, centrado única y exclusivamente en la producción de su «producto estrella» como es a madera.

   Asimismo, ha señalado que el consumo de papel es un factor que se utiliza mucho a nivel macroeconómico para medir el desarrollo de un país, por ello ha explicado que los productos «sí o sí» tienen que venir de los bosques, por lo que hay que conseguirlos de manera que haya un equilibrio entre producción y mantenimiento o conservación de la naturaleza porque, tal como ha indicado al principio, «los bosques son pulmones de biodiversidad».

   «Con nuestros bosques tenemos que tender a sistemas de gestión forestal que aseguren su biodiversidad, a la vez que se asegura el aprovechamiento sostenible de esos bosques», ha indicado Herráez, para lo que es «fundamental» la certificación forestal.

   Por otra parte, se ha conocido la experiencia de la Fundación Catalunya-La Pedrera, dirigida por Miquel Rafa, quien ha explicado que se han enfrentado a «retos como la aceleración de la recuperación de la estructura natural, revertir el abandono y la falta de gestión», así como al desarrollo de modelos eficientes de gestión económica y de gobernanza de la propiedad forestal, y fomentar una nueva cultura forestal en la sociedad orientada a la corresponsabilidad.

   Para ello, han tenido que llevar a cabo diferentes acciones como la gestión forestal próxima a la dinámica natural, la creación de modelos eficientes de gestión económica y gobernanza, y fomentar una nueva cultura forestal en la sociedad.

   Por su parte, Carlos Sánchez ha expuesto algunos de los problemas a los que se enfrenta la Reserva Biológica Campanarios de Azaba, como la escasez de recursos tróficos como el conejo, la sobreexplotación de dehesas de Quercus, niveles de agua decrecientes y eutrofización de estanques temporales, fragmentación progresiva del hábitat, abandono de actividades agrosilvopastorales, manejo inadecuado de masas forestales, incendios o molestias por actividades humanas, y desconfianza y recelos de la población local.

   Entre las acciones concretas que llevaron a cabo para resolverlos, se encuentran el desarrollo de «métodos de identificación de indicadores de calidad a través de grupos de insectos, restauración de dehesas perennifolias de Quercus spp y de bosques de galería, trabajos forestales, creación y restauración de estanques mediterráneos o la mejora de recursos tróficos para aves necrófagas».

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Fuente:Europa Press

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