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‘Ernie Pike’, los horrores de la guerra según H.G. Oesterheld y Hugo Pratt

Antes de crear las obras maestras por las que han pasado a lo más alto de la historia del cómic, El eternauta  y Corto MaltésH.G. Oesterheld y Hugo Pratt colaboraron en varios títulos en Argentina, entre los que destacan Ticonderoga, Sargento Kirk y Ernie Pike. Reportero de Guerra, que ahora Norma publica en un imprescindible integral que incluye todas las aventuras dibujadas por Pratt, ordenadas cronológicamente, y un montón de material extra que nos ayuda a comprender la importancia de este cómic que influenciaría a otros grandes autores (como el Frank Cappa de Manfred Sommer).

Una de las obras maestras del cómic bélico (y del cómic en general), protagonizada por un periodista, que muchas veces ni siquiera participa en la historia, o se limita a ser un mero observador; y que nos muestra lo absurdo de los conflictos bélicos, ya que no se centra en las grandes hazañas militares sino en esos soldados desconocidos, que siempre parecen perdidos en medio de un conflicto que los supera. Y en sus padecimientos, heroicidades, la camaradería o la solidaridad entre ellos. 

Un cómic que más de 60 años después de su publicación, sigue siendo tan actual como entonces, porque sigue siendo un potente alegato en contra de la guerra y un estupendo retrato de personajes en situaciones límite que sacan lo mejor (y lo peor) de cada uno de ellos. Por eso podemos encontrarnos incluso historias en las que los protagonistas son soldados alemanes, que se comportan como héroes, o norteamericanos que son los villanos.

Historias emocionantes y trepidantes pero sobre todo humanas, gracias a los guiones de Oesterheld y a los dibujos de Pratt, que retrató esos claroscuros de la guerra como nadie. 

Página de ‘Ernie Pike’

Nació en 1957, el mismo año que El eternauta

Ernie Pike nació en mayo de 1957, en el primer número de la revista mensual argentina Hora Cero, apenas unos meses antes que El eternauta, la obra maestra de Oesterheld y del cómic argentino. El personaje es un reportero de guerra desencantado que al que ya define su primera frase: «Ese día había visto matar fríamente a un hombre, a un soldado… eso me decidió a escribir. Quise desahogarme de tanta muerte, de tanta… Sé que este relato no lo comprará ni el Life, ni el Time, ni ninguna otra publicación. es quizá un relato amargo. Auqne. Creo. hay en él heroísmo del bueno…»

El éxito fue inmediato y Ernie Pike comenzó a aparecer enseguida en otras revistas de Oesterheld, lo que llevó a que otros grandes autores se ocuparan del personaje, como Francisco Solano López Alberto Breccia, Juan Muñoz o Walter Fahrer. la obra se seguirá publicndo esporádicamente hasta 1976 con episodios ambientados en Corea o incluso Vietnam.

Pero las más recordadas son las 34 historias dibujadas por Pratt que recoge este volumen y que se han restaurado de forma ejemplar. Por ejemplo, la colorista Maria-Gracia Leone viajó varias veces a Argentina para completar la colección de las revistas originales.

Página de ‘Ernie Pike’

Se basa en el famoso reportero de guerra Ernie Pyle

Lo más curioso es que, para la creación del personaje, Oesterheld se inspiró en un reportero real, el norteamericano Ernie (Ernest) Pyle (1900-1945)n que siguió a ejército de su país en África, Italia, Inglaterra, Francia (fue testigo del desembarco de Normandia y de la liberación de París) y que murió en Okinawa en 1945, cuando la guerra ya había finalizado.

Un reportero que también se centró en las vivencias de los soldados y que fue alabado por ello por sus contemporáneos, como Arthur Miller o John Steimbeck.  «En realidad hay dos guerras: la guerra de los generales, que conlleva grandes movimientos de tropas, y la del soldado raso, a menudo atenazado por la depresión y agotado por el cansancio (…) Esa es la guerra de Ernie Pyle. Nadie sabe describirla mejor que él», escribía Steimbeck.

Pero aunque el punto de partida del personaje sea ese periodista y su forma de retratar a los soldados y las víctimas de la guerra, Oesterheld y Pratt, que también participaría en los guiones, construyen un personaje con personalidad propia.

Otra curiosidad es que Ernie Pike tiene  los rasgos de Oesterheld, con su inconfunfible nariz. Y es que Pratt también uso como modelos para los personajes al fotoperiodista Robert Capa, al actor James Cagney e incluso a sí mismo.

Página de ‘Ernie Pike’

Una estupenda documentación

Para recrear la Segunda Guerra Mundial ambos autores recurrieron a una gran documentación, entre la que destacan más de 400 fotos bélicas que Pratt había sustraído de un diario italiano. Sin alcanzar el nivel de síntesis de Corto Maltés, que lo consagraría como uno de los mejores dibujantes del mundo, Pratt nos sorprende a cada página con su detallada descripción de los soldados y su vida, batallas llenas de detalles, (como uniformes, armas o maquinaria bélica) e incluso esas junglas que amenazan con axfisiarlos.

Una historia, en fin, que no solo habla de los horrores de la guerra sino también de la humanidad que podemos encontrar enmedio de los peores conflictos. Conflictos en los que la mayoría de los soldados no son héroes ni villanos, sino solo víctimas que luchan por sus ideales o simplemente por sobrevivir. Aunque muchas veces están dispuestos a sacrificarse por otra gente a la que ni siquiera conocen. Ese es el heroísmo de las historias de Ernie Pike, un heroísmo que nunca paará de moda. 

Página de ‘Ernie Pike’

Un héroe en la vida real

Oesterheld y su familia también fueron héroes en la vida real ( y lo pagaron con sus vidas). En 1957 escribió su obra maestra: El eternauta (dibujada por Francisco Solano López), un cómic en el que un ciudadano corriente se enfrentaba a una invasión extraterreste y que pareció presagiar la dictadura del general Videla, que tomaría el poder en 1976.

Sus conocidas ideas izquierdistas, que materializó en una segunda parte de El eternauta (publicada de forma clandestina en 1976 y 1977), le llevaron a convertirse en un objetivo de la dictadura. El 21 de abril de 1977 fue secuestrado por civiles armados y nunca se le volvió a ver. Se sabe que fue torturado en un centro de detención y que moriría meses después, pero se desconocen las circunstancias exactas de su muerte.

Además, entre 1976 y 1977, las cuatro hijas de Oesterheld también fueron secuestradas por el régimen (junto con sus maridos) y desaparecieron. Tenían entre 20 y 25 años y dos de ellas estaban embarazadas. Solo sobrevivió la esposa de oesterheld, Elsa sánchez, que se quedó sola con sus dos nietos y que se convirtió en una figura relevnte del movimiento de las «Abuelas de la plaza de Mayo».

Por eso Oesterheld y su obra se han convertido en un mito cultural de la lucha contra los totalitarismos, que ha traspasado fronteras. Y muchas de esas ideas contra los totalitarismos están ya en esta obra maestra que es Ernie Pike. 

Portada de ‘Ernie Pike’