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Hablando del ozono en nuestro anterior edición, veíamos que se le bautizó así por oloroso, y no por oler bien precisamente. Aunque, en combinación con otros elementos, sí que nos ofrece fragancias más placenteras, como en el olor a lluvia. Esto ocurre, principalmente, gracias a los agradables aromas del petricor y la geosmina, de cuyas propiedades y etimología hablamos. Mientras hablamos de ello, dejamos que fluya la música acuática de Matthew Burtner.