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Archivos Covid: los guardianes de la memoria frente a la pandemia

12 de marzo de 2020. Los municipios barceloneses de la Concha d´Ódena: Igualada, Òdena, Vilanova del Camí y Santa Margarida de Montbui, quedan confinados por la Covid-19.

El coronavirus se ceba con virulencia en estas poblaciones que suman 70.000 vecinos y llegan las primeras imágenes de calles fantasmas, comercios cerrados, hospitales desbordados. Un trasunto de la zona cero de Wuhan: la mortalidad se multiplica en un 300% en pocos días y se convierte en la más alta de Europa.

El Archivo de la comarca de la Anoia, cuya capital es Igualada, barrunta la gravedad y recoge en primera persona lo que ocurre cuando aún no se adivinaba la distopía mundial.

Fotografía del Archivo de la comarca del Montsià (Tarragona)

En cascada, archivos de toda Cataluña se suman a la recopilación de videos, fotografías, audios, cartas o diarios de confinamiento que trasladan la reflexión más íntima de la vivencia.

“Buscábamos que no solo fuera un depósito de documentos sino que la gente pudiera expresar su visión del momento, su experiencia y sus emociones”, detalla Enric Cobo, jefe de la Red de Archivos Comarcales de la Generalitat de Cataluña sobre la documentación Covid a la que se han sumado 19 centros satélites.

“Algunos archivos son cien videos. Las sensaciones son duras. En hospitales como el de Igualada y en otras comarcas había mucha incertidumbre de lo que podía pasar. La fotografía eso lo capta pero la imagen en movimiento tiene la capacidad de transmitir el sonido, el silencio o el estrés”, detalla sobre la campaña digital #ArxivarlaCOVID19 y recuerda que “la historia continua” y los centros de documentación permanecen en alerta por los brotes “por si damos un paso atrás”.

¿Cómo se documentan los sentimientos?

Entre los fragmentos de las bitácoras digitales se encuentran testimonios como el de Marta sobre el abismo en hospitales y residencias. “Siento indignación cuando constato la falta de material básico ¿Como nos podemos explicar que en las residencias deban hacerse batas con bolsas de «basura» grandes?«

La certificación de la enfermedad por parte de Lidia: Jueves 19 de marzo. Séptimo día de aislamiento. El test ha dado positivo. «Me lo temía», reconoce Lidia, que me cuenta que está «chof, muy chof». «Tenía todos los números», asume resignada.

Fotografía del Archivo de la comarca de Alt Camp (Tarragona) Alt Camp

Las reflexiones cuasi filosóficas de Bernat sobre la evolución de la Historia. «El confinamiento es un azar de la vida que nos ha tocado como ciudad y como comunidad …. La pandemia es una oportunidad de comprender a nuestros antepasados ​​ya que de alguna manera lo vivimos desde de una posición privilegiada en comparación con las epidemias de otros tiempos».

El dolor y el duelo ante la muerte deshumanizada. «El día 28 de marzo murió mi suegra. Tenía 96 años … Carmen -como todos los enfermos estos días- murió sola, sin una mano ni un beso. Murió aislada y fue enterrada sin nadie» (Marta)

O cómo Montse describe el homenaje a las fuerzas de seguridad«Empezamos a salir al balcón a aplaudir a las 8 de la tarde, podríamos decir que es el momento social del día, en el que vas aprendiendo cosas de quiénes son tus vecinos. Es un momento hermoso. Un día a las 12 también vieron los cuerpos de emergencia hacer un homenaje a los sanitarios del CAP, todos llevaban las sirenas encendidas, fue emocionante. De estos momentos que te hacen coger energía para continuar con la situación».

Video animando a los vecinos a través de la música (Archivo Comarcal de Cataluña)

El cerrojazo obligado abrió la ventana de Internet como bálsamo emocional y explosión creativa, también para los archivos que ejercen de guardianes del recuerdo. Un ejemplo son los ocho capítulos “a lo Netflix” creados por el Archivo Comarcal catalán con material acumulado a través del tiempo de fechas señaladas como Semana Santa o Sant Jordi.

Los vecinos revivieron online desde el confinamiento y la respuesta fue contundente: las visitas a la web aumentaron un 250% y más de un 400% el canal de Youtube. Una apertura de nuevas vías de comunicación amplificada por el coronavirus y un ingrediente más para la reflexión en la difusa nueva normalidad.

La memoria social en videos

Prueba de esta agilidad en la preservación es la reacción de la UNESCO. El organismo ha recomendado a todos los archivos, bibliotecas y museos nacionales de los países miembros que documenten las voces de la epidemia para “aprovechar el potencial científico, educativo y artístico” para encarar la Covid-19.

La organización dependiente de la ONU, que promueve la conservación del Patrimonio Cultural Inmaterial, ha puesto en marcha el Programa Memoria del Mundo con archivos sobre otros confinamientos. Una mirada al pasado como una herramienta de aprendizaje futuro [Mira en este enlace los documentos internacionales sobre otras pandemias].

En la estela de la UNESCO, el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid ha arrancado la campaña Memorias del Covid-19. La respuesta ha sido masiva y con los sanitarios en el centro de muchas miradas (Se puede participar enviando los documentos a difusion.archivos@madrid.org).

Carta de agradecimiento de Félix Sánchez de la Cruz, 78 años (12 días ingresado) Archivo Comunidad de Madrid

Una muestra es la emotiva carta de Félix que agradece a la “estimada doctora Sheilly” que le salvara la vida con su diagnóstico; también están siendo archivados: conciertos, arte, poesía, videos didácticos sobre el virus alumbrados en cuarentena o la creatividad de una vecina que creó una serie de marcapáginas-homenaje a los trabajadores esenciales.

De la pandemia de la Gripe española de 1918 (entre 20 y 40 millones de víctimas en todo el mundo) se conserva abundante documentación textual pero poca imagen, a pesar de que la fotografía ya era un medio popular a comienzos del siglo XX. La perspectiva ha cambiado completamente con el coronavirus donde las huellas de lo audiovisual se cuentan por millones en las redes.

‘Super hérores y super heroínas’: marcapáginas realizados por Rosa Mari Lorenzo Archivo de la Comunidad de Madrid

“La memoria social, la que no es la oficial de las administraciones, es importante custodiarla y conservarla para que en el futuro tanto cualquier usuario como cualquier investigador pueda conocer la otra cara de la realidad. El archivo nos va a decir cómo ha vivido la gente este momento histórico para que esté disponible en un futuro”, detalla Javier Díaz, subdirector de Archivos y Gestión Documental de la Comunidad de Madrid.

Un homenaje a la labor colectiva

La preservación de testimonios de la vida comunitaria vertebra el proyecto que desarrolla Labrit, la única empresa del país certificada para conservar el Patrimonio Inmaterial.

En los municipios navarros de Leitza (2.898 habitantes) y Villava (10.150) graban, analizan e indexan bajo protocolo internacional la memoria oral del confinamiento en zonas rurales con su particular microcosmos.

Emergen historias como el día a día de Villava: una localidad densamente poblada pero de tan solo un metro cuadrado de suelo municipal donde sus habitantes tenían dificultades para mantener la distancia de seguridad; labores ceñidas a la crudeza del momento como la del vecino que contaba los fallecimientos y lo comunicaba a través de carteles o la ayuda esencial de la red de voluntarios que organizó el Ayuntamiento de Leitza para abastecer al pueblo de productos de la huerta.

Fotograma de uno de los videos grabados en el municipio de Leitza Labrit Patrimonio

Los videos recogidos conformarán un documental como ejemplo de educación en valores y tributo al comportamiento solidario de los navarros.

“En esta zona hay testimonios orales que han quedado en el imaginario colectivo como la nevada de 1942 en el Pirineo que obligó a confinarse. Por eso, pensamos que las entrevistas teníamos que hacerlas en este momento cuando las experiencias están en su máximo esplendor. La memoria es frágil y lo que se recuerda de una manera muy vivida con el tiempo será una anécdota y el relato se vuelve más uniforme, señala Itziar Luri, gerente de Labrit Patrimonio que cuenta con un equipo de antropólogos y comunicadores como “mineros de la memoria”.

“Sirve para reconocernos en ese esfuerzo colectivo que ha habido durante el confinamiento, para conocerlo mejor en sí mismo ya que probablemente en unos años sea objeto de estudio y nos permitirá tener fuentes orales de primer orden (…) Dentro de 30 años se puede hacer otra recogida y hacer una comparativa”.

Video de ánimo para los afectados por el coronavirus (Blanca Roldán)

Calles vacías, colas en las entradas de los pocos comercios que estaban abiertos, parques precintados, flores crecidas entre las grietas de los  adoquines, bajo la mirada de vecinas y vecinos que se asomaban a los balcones, ya tienen nombres y apellidos en los archivos que volcarán los “proyectos Covid” en sus portales de Internet y en exposiciones presenciales. Recuerdo de pasado, antesala de futuro y zozobra de presente continuo.

“La campaña seguirá durante todo este año. No tiene fin. Será hasta que la pandemia se de por finalizada y tengamos una vacuna. Nos gustaría en junio de 2021 por el Día Mundial de los Archivos hacer una pequeña muestra con los testimonios aportados”, relata el subdirector de Archivos de la Comunidad de Madrid.

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