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Sin discos de algodón, sin aceite de palma y con envases reciclables: tres formas muy sostenibles de limpiarte la cara

Es cierto que cada vez estamos más concienciados con el medioambiente y procuramos poner nuestro granito de arena diario para contribuir en el cuidado del Planeta. Tener varios cubos de basura en la cocina para poder reciclar adecuadamente, sustituir las botellas de agua de plástico por una de cristal o bajar al supermercado con una bolsa de tela son algunos gestos diarios muy importantes. Sin embargo, ¿te portas igual de bien en lo que refiere a tu rutina de belleza diaria? Probablemente estés usando productos que no son tan sostenibles como pensabas o incluso en tu baño haya algún cosmético de limpieza con algún ingrediente de dudosa reputación.

Adiós discos de algodón desechables

El agua micelar es un producto fácil de usar y que nos ahora mucho tiempo en el momento del desmaquillado; sin embargo, su uso viene unido al consumo de, al menos, un disco de algodón. El problema es que para producir cada uno de estos discos se utiliza una gran cantidad de agua, por lo que utilizarlos a diario no es nada bueno para el Planeta. La alternativa es fácil: no hay que dejar de usar este producto, pero sí elegir su versión reutilizable, que se puede lavar tras su uso. Y otra opción es emplear una muselina para la limpieza facial.

Esponja Limpiadora Konjac Garnier Bio (6,95 €). Reusable Cotton Pads de Freshly Cosmetics (12 €, 6 discos + bolsa de tela). Toalla Desmaquilladora como Cleansing Experience de Beter (5,50 €).
Esponja Limpiadora Konjac Garnier Bio (6,95 €). Reusable Cotton Pads de Freshly Cosmetics (12 €, 6 discos + bolsa de tela). Toalla Desmaquilladora como Cleansing Experience de Beter (5,50 €).

Envases reciclables

La buena noticia es que el sector cosmético cada vez está más comprometidoGarnier acaba de anunciar que en 2025 todos sus envases se producirán sin utilizar plástico virgen, ahorrando 37.000 toneladas de plástico anuales, y que para esa misma fecha todos sus envases serán reciclados, reciclables o compostables– y una gran parte de los productos de belleza están fabricados de material reciclable y, además, se pueden reciclar fácilmente. Aunque de nada sirve comprar estos si al terminarlos no los depositas en el cubo adecuado.

Además, algunas firmas cosméticas ofrecen servicios de reciclaje en sus tiendas. Kiehl’s recompensa a los clientes que les lleven los envases vacíos, en M·A·C te regalan una barra de labios por cada seis productos vacíos de la marca que les entregues y Origins va más allá, al menos en Estados Unidos, ya que recicla los envases cosméticos de cualquier marca con el fin de creae fuentes de energía renovable.

Evita el aceite de palma

El principal problema que deriva de la gran demanda mundial que hay de aceite de palma es que está contribuyendo a la gran deforestación que asola a todo el mundo y que está provocando la destrucción de muchos bosques tropicales y de los animales y plantas que habitan en ellos. Por ello es importante que, antes de comprar un limpiador facial leas su etiqueta para cerciorarte de que este ingrediente no está presente en su fórmula. Y como no suele aparecer con su nombre, aquí tienes sus pseudónimos más comunes: aceite de fruta de palma , aceite o grasa vegetal, lauril sulfato de sodio, alcohol cetílico o sulfato de alcohol graso.

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